
Para gestionar de manera adecuada a los distintos perfiles de clientes complejos, el personal de seguridad debe aplicar estrategias específicas redactadas en formato de texto continuo. Con el cliente infeliz o negativo, no se debe intentar cambiar su actitud, sino mostrar amabilidad y comprensión para ayudarle de la mejor manera en lo que busca. Ante el cliente quejumbroso, es necesario permitirle que se desahogue, separando las quejas reales de las falsas para enfocarse en la solución del problema. Por su parte, con el cliente exigente se debe responder con absoluta confianza, seguridad y un profundo dominio profesional del servicio. En el caso del cliente conquistador, que realiza insinuaciones de doble sentido, el guardia debe actuar con un profesionalismo estricto para lograr que se retire lo antes posible de las instalaciones. Finalmente, el cliente callado e indeciso demanda paciencia, evitando hacerle preguntas abiertas muy complejas y ofreciéndole alternativas claras que le faciliten tomar una decisión.
- Profesor: ALAN DAVID CRUZ GARCIA